COROCORO 1986
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| Captura de pantalla - Corocoro (1986). |
Por Mario R. Durán Chuquimia (*)
El vlogger Andrés Historia publico un fragmento de video que muestra a la ciudad minera de Corocoro de hace treinta años (1986), en el video se puede apreciar imágenes que mueven los recuerdos y la memoria colectiva.
En los primeros segundos del video se aprecia un bus que recorre caminos de tierra rumbo a Corocoro, al respecto escribí una nota histórica que titula "A Corocoro en carro" que narra las peripecias del viaje a Corocoro.
Después se muestra una vista panorámica desde la parte superior de la céntrica calle Bolívar, que conduce a la zona Achoco y al cuadro Centauro, al fondo se puede apreciar la centenaria catedral de Corocoro, única en su genero en Bolivia, construida de madera y hojalata, a niños jugando y personas caminando.
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| Casa de Yolanda Chuquimia (+) - 1986, pintada de amarillo. |
A la derecha del video se puede apreciar dos construcciones de dos pisos, una construcción pintada de color azul, a su lado hacia abajo, se aprecia una casa con techo de paja y pintada de amarillo, esa era la casa de mi madre Yolanda (+), en la que atendíamos una tienda. Se pinto de ese color, pues en una excursión hacia las serranías cercanas, con mis tíos Elmer y Freddy fuimos a recoger mineral de color amarillo, mineral que triturado y mezclado con estuco sirvio para pintar el revoque de estuco que cubria las paredes de adobe.
Después en el video se muestra un grupo de mineros en una jaula, bajando hacia los profundos socavones, de los cuales se extraía el mineral de cobre, en un fragmento del video se puede apreciar la operación de una perforadora con refrigeración incluida con el rostro moreno de los sudorosos operadores.
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| Mercado de Corocoro (1986). |
Después el video muestra la imagen de un bullicioso mercado con todos los productos expuestos para la venta inclusive coca y para finalizar personas caminando en la calle, esta se encuentra pavimentada con piedra Comanche.
Aunque el video apenas dura un suspiro, su brevedad es aparente, en esos pocos segundos cabe un mundo entero. Cada imagen es una ventana que se abre de golpe hacia Corocoro del pasado, quien vivió allí lo sabe, basta un instante de luz sobre un muro viejo, una esquina reconocida, un rostro fugaz, para que la nostalgia nos tome de la mano y nos transporte en el tiempo, y nos devuelva al pueblo que llevamos en el alma y corazón
(*) El autor vivió parte de su niñez en Corocoro, es parte del Centro de Estudios e Investigación Social “Yolanda Chuquimia”.



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