Corocoro en la Revolución Federal de 1899
por Teodoro Salluco Sirpa
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Esta crónica histórica está realizada con base
en informes, periódicos de la época y estudios actuales manifiestan que
el centro minero de Corocoro (La Paz) durante la revolución se vio
involucrado bajo tres aspectos importantes: el primero, el
desplazamiento de los escuadrones del ejército conservador hacia
Corocoro, protagonizado por los comandantes de la filiación de Severo
Fernández Alonso. El segundo, sorprendente, la colaboración de la
empresa chilena al ejército conservador, otorgando el material bélico
para la destrucción y el bombardeo de la ciudad de La Paz; el tercero,
la respuesta contundente de los manifestantes de la población de
Corocoro y sus adyacentes frente al escuadrón conservador y a la
destrucción de la compañía minera chilena.
Los escuadrones que participaron en Corocoro fueron el “Escuadrón
Sucre”, “Junín” y el Ejército Unitario. Este último residía en Oruro. El
12 de enero de 1899 llegaron a Corocoro los señores Arístides Moreno,
Eusebio Herrero y Méndez, escoltados con 24 hombres para recibir
material bélico del Gerente de la “Compañía de Corocoro”, del señor Ole
Sandstad, bajo el siguiente detalle: tres cajones de dinamita con peso
de 160 a 180 libras, dos quintales de pólvora, 400 metros de guías,
lampas, picos, además, recibieron una batería eléctrica y dos frascos de
nitroglicerina.
Ante este colaboracionismo, los manifestantes indígenas y la
población de Corocoro, indignados, decidieron destruir y atacar a la
empresa extranjera “Compañía Corocoro de Bolivia” por no mantener su
neutralidad y principios del derecho internacional.
El 22 de enero llegó también a Corocoro el “Escuadrón Sucre”, el más
grande de Chuquisaca, desde el sector de Viacha, al mando de Rodolfo
Urioste, acompañados de 200 hombres armados con rifles máuser de marcada
precisión. La gente del pueblo de Corocoro y de algunos cantones como
Tophoco, Caquingora, Caquiaviri, Machaca y Viacha estaba alerta y sus
filas engrosaban muchos mineros, obreros e indígenas, llegando a un
total de más de 3.000 personas; armados de palos y piedras cercaron la
ciudad de Corocoro, amenazando con un ataque general.
Como respuesta, el
escuadrón temeroso defendió desde las calles con disparos, causando 28
muertos y varios heridos. El Escuadrón no teniendo munición se vio
obligado a retirarse derrotado por la vía de Topohoco con dirección a
Ayo Ayo (Prov. Aroma).
Posteriormente, un 25 de enero del mismo año, llegó el “Escuadrón
Junín” con el pretexto de ayudar a la ciudad de Corocoro en la situación
luctuosa. Pero su objetivo era buscar y proteger al “Escuadrón Sucre”.
Respecto al manejo estratégico y la utilización de armamento, en
ambos frentes hubo desigualdad. Los escuadrones del ejército contaban
con armas de precisión, estaban adiestrados militarmente por escuadrones
separados y planificaron el día y la hora del asalto, el cual se hizo
con mucha crueldad y muertes, como una lucha desigual. En cambio los
lugareños de Corocoro y de los cantones no contaban ni con un rifle,
porque los que pudieran conseguir habían sido llevados a la ciudad de La
Paz para defender la política liberal. Se peleó de manera precaria
utilizando piedras, palos garrotes, dinamitas etc., así como la
concentración en colinas y puentes.
Después de la retirada del “Escuadrón Sucre” y de otros en Corocoro,
la multitud enardecida destruyó la Compañía de Corocoro, sus casas,
almacenes y otros ambientes. Luego se cuestionó a los señores Ole
Sandstad, su esposa y Thorgersen, jefes de esta empresa, quienes fueron
señalados como traidores a la población. Por la presión masiva, estos
señores se fugaron de Corocoro; más tarde fueron sorprendidos en el
puente Concordia por el corregidor Antonio Flores y los indígenas,
quienes los atraparon, encerrándolos en un cuarto. Los presos ante el
temor de morir en manos de los manifestantes se suicidaron con armas de
fuego.
Los manifestantes no se conformaron con la destrucción de la empresa
sino también acabaron con las casas de los trabajadores de la mina
Remedios que dependía de la Compañía chilena, e incluso apedrearon los
domicilios de algunos vecinos del pueblo y de los indígenas por tener
una filiación alonsista.
Concluyo con dos aspectos: a) los escuadrones del ejército Federal no
destruyeron la ciudad de La Paz, ni a la población de Corocoro y sus
adyacentes y b) los daños causados fueron enormes, la Compañía de
Corocoro perdió alrededor de Bs. 220.000 y un poco menos perdieron los
mineros e indígenas.
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